Jorge Michel entre la forma y la materia (1986)

Por Jorge López Anaya.

"Mala memoria" (1984, Granito gris)

Toda obra escultórica encubre el juego de un doble antagonismo: el paso de la percepción háptica del propio cuerpo a la percepción del cuerpo del otro y el combate entre la materia y la forma. Esos dos términos, orientados hacia uno u otro polo en cada caso, son evidentes en el conjunto, sin duda monumental, que exhibe Jorge Michel en las Salas Nacionales de Exposición.


Unas veinte esculturas, muchas de ellas compuestas por varias piezas señalan la obra de un artista cuya intención formativa se concentra, de manera particular, en el volumen completo y en las interrupciones de esas masas de talante megalitico, producidas por la aparición de orificios, protuberancias, texturas y trozos inacabados.


Todo un repertorio de relaciones formales se resumen en este grupo de esculturas: desde la "verdad cúbica" -para utilizar una frase de Rodin-, hasta el volumen de circuito ininterrumpido; desde la masa generada a partir de los contornos tallados en la piedra hasta las formas orgánicas modeladas y fundidas en metales bruñidos, brillantes, que reflejan la luz.


Es esta una exposición reveladora, no solo de los posibilidades formativas y simbólicas de la escultura, sino también de un artista entusiasta y de larga labor, pero reacio a las presentaciones públicas.

Por otra parte, estas obras están dominadas muchas veces por un movimiento visual de empuje hacia los polos, que acentúa el espacio compacto e impenetrable. En otros casos, las formas convexas, los huecos, las concavidades, interrumpen - o actúan como transición- en el circuito de la lectura de una escultura que rechaza el punto de vista principal.


Se suma a este conjunto de caracteres formales la naturaleza de los materiales empleados (granito, guayaca y basalto, bronce, travertino, acero fundido, etcétera) y su tratamiento artesanal, inseparable de los criterios de forma-espacio dominantes en cada obra.


Es esta una exposición reveladora, no solo de los posibilidades formativas y simbólicas de la escultura, sino también de un artista entusiasta y de larga labor, pero reacio a las presentaciones públicas.


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