JORGE MICHEL

Michel por Michel
Texto para el catálogo de la exhibición en CDS Gallery, Nueva York en 1989.

Cada vez que debo preparar un curriculum vitae, recurro a mi imaginación en lugar de a la memoria o la documentación. Tengo que entregar una versión de una realidad que siempre es relativa y no completamente objetiva.

Siempre empiezo con datos verificables. Luego me encuentro leyendo mi vida como si fuera un texto literalmente compuesto por alguien que no está totalmente convencido de su credibilidad. Así que aquí está: tengo 64 años, nací en Argentina y soy un escultor.

Mi trabajo se ha exhibido en Munich (1973), Buenos Aires (1986), y parece que se mostrará en Nueva York (1989). He hecho un gran taller con todas las herramientas que necesito y trabajo cada hora del día. Mis horas de sueño son dedicadas a nuevos proyectos.

Esculpí públicamente granito en un parque durante dos meses enteros, todos los días de 7 a 7. Bajo el escrutinio público, domestiqué tres enormes rocas de granito, de más de mil libras cada una. Respondí cientos de preguntas sobre los por qué y los motivos de mi trabajo con estas rocas que son más duras que la piedra.

Pero me guardo mucho sobre mí mismo. ¿Cómo puedo decir que hago lo que hago porque soy un poeta publicado? Hice películas que ganaron premios en Bruselas y Buenos Aires. He sido marinero y acechador de hornos en barcos mercantes y allí adquirí mi oficio, una capacidad infinita para trabajar y un sentido del humor. Pasé años en la madera en Salta (Argentina), donde me hice uno con el hacha y las gubias.

Soy un autodidacta y un lector, por lo que mi inglés es mejor leído que hablado y mi francés no es mejor que eso. Durante los últimos cincuenta y cinco años he vivido exclusivamente de mi trabajo. No quiero ganar dinero o vivir de otra cosa que no sea la madera, el hierro y la piedra.

No fumo, no bebo, trato de no mentir o comer demasiado, y casi lo logro exitosamente.

Lamento no poder proporcionar una larga lista de muestras, premios, fechas, ciudades y colecciones. Lo siento de verdad. Pero no podría haber tenido la vida que he llevado hasta aquí, además de otra que me hubiera llevado a la gloria y la fortuna. Dejen que la gloria y la fortuna intenten alcanzarme, si pueden. Déjenme correr por delante del camino y del tiempo.

Jorge Michel. Buenos Aires, 1989